sábado, 9 de abril de 2022

Don Furcio Buscabollos

 

Don Furcio Buscabollos nació en Pulgarcito en 1947, pasando posteriormente a Super Pulgarcito en1949, Ven y ven, Suplemento de historietas del DDT en 1959, Tío Vivo en 1961 y por último en las contracubiertas de la colección Jabato Color en 1969.
Fue otro de los grandes personajes de Cifré (1922-1962). Su serie comenzó llamándose Las trembundas fazañas de Don Furcio Buscabollos y el dibujante manifestó en varias ocasiones que, de todas sus creaciones, esta era su favorita.
Dentro de una multitud de historietas bruguerianas que se desarrollaban en la actualidad de aquellos años, Don Furcio llevaba a cabo sus tremebundas fazañas en plena Edad Media, como otro de los grandes personajes de la casa, El Capitán Trueno. Claro, que mientras que el famoso capitán era todo un héroe, don Furcio anhelaba serlo. Y lo era, aunque solo fuera por su voluntad y ánimo, pues andaba siempre presto a desfacer entuertos, enfrentarse a malandrines y sinvergüenzas y rescatar damiselas en apuros, así como a cortejarlas al modo medieval. Las historietas, como casi todas las de los personajes de Bruguera, acababan en chasco y Don Furcio recibía más palos que recompensas. Y es que lo que hace únicos a la gran mayoría de los personajes de los autores de Bruguera es esa capacidad de levantarse tras la paliza, de no lograr nunca los sueños perseguidos, de ser eternos fracasados y frustrados.
Los protagonistas principales son el caballero Don Furcio Buscabollos y su yegua Isabelita. Don Furcio es bajito, calvo y con un largo bigote. Suele ir provisto de armadura, y se expresa en una extraña mezcla de castellano antiguo e italiano macarrónico que era muy celebrado e imitado por los lectores de la época. Afortunadamente para el personaje, no llegó a alcanzarle aquel "Estatuto regulador de Publicaciones Infantiles y Juveniles" de 1967 que obligó a entrecomillar todas las expresiones incorrectas o escritas en otros idiomas, como le ocurrió a Agamenón y que ya he comentado en otra entrada de este blog. Desgraciadamente esto fue debido a la prematura muerte de Cifré, que no llegó a "sufrir" aquel dichoso Estatuto.
La Yegua Isabelita está provista del don del habla, nada usual para una yegua, y camina casi siempre sobre sus patas traseras; en la serie hace más bien el papel de "escudera" de Don Furcio y es otro elemento diferenciador y curioso en la serie. En la tradición Brugueriana de la relación fámula/o con su señor coincide en la convivencia diaria y en la falta de pago de los emolumentos, en la toma de responsabilidad del supuesto lacayo sobre los desbarajustes de su jefe… y, como todo mayordomo que se precie, sisadora y catadora de las bebidas espirituosas de su amo (tras lo que se procedía al relleno habitual con agua para que no se notase).
Isabelita cuida de Don Furcio tanto como Don Furcio se aprovecha de Isabelita. Esta, con fidelidad ciega e ingenua, cree que lo que siente maternalmente hacia su señor es recíproco, cuando es en realidad... inversamente proporcional; y Don Furcio se aprovecha de ello, pues aunque arruinado no deja de ser y actuar como un patrón, siendo muchas veces su comportamiento despreciable para quien se las da de caballero. Aún así, Don Furcio también estima a Isabelita. Lo que ocurre es que su forma de tratarla es la normal debido a la diferencia de clases, y Don Furcio e Isabelita así lo ven; es algo natural, está dentro del orden de las cosas, no existe malicia alguna en el injusto trato.
Una de las características de la serie, eran los anacronismos, tales como las lámparas o teléfonos, afeitadoras eléctricas o radios. En una ocasión, con un tremendo dolor de muelas, se plantea tirarse debajo de un tranvía, a lo que Isabelita le replica “¿Olvidáis, señor, que los tranvías aún no se han inventado?”.





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