jueves, 22 de junio de 2023

Toni Bancells

 

Toni Bancells (1949-2021) empezó a dibujar para Bruguera a principios de los 70, pasando a tinta los "Anacleto" de Sanchís.
Ya antes había pasado a tinta dibujos abocetados por Ibáñez y terminados por Sanchís, Pineda Bono o Martínez Osete. Pero no existía entonces un taller de apócrifos, si no que eran colaboraciones.
Cuando surgió la idea, (y la idea era llenar todas las revistas de la casa de creaciones ibñezcas) los jefes (qué raro, dando ejemplo) fueron los primeros en intentar realizar historietas apócrifas de Mortadelo y Filemón. (Como curiosidad, Sagasty estaba en la nómina de Bruguera, y Sanchís era un colaborador autónomo).
Parece ser que ninguno de los dos logró completar con éxito el reto.
Sanchís dibujaba unos Mortadelos deformes, según sus propias palabras (o sus palabras transcritas por Bancells),”Mis Mortadelos parecen Anacletos, están abollados...”
Sagasty, en nómina como he señalado, era lento dibujando; no era dibujante de historietas, era ilustrador, era diseñador gráfico, y aunque hubiera podido llevar a cabo un trabajo decente, e incluso brillante, su lentitud no le hacía rentable para la Editorial en este aspecto.
Bancells empezó como apócrifo de un apócrifo, pero pronto demostró su valía profesional.
Y se hizo apócrifo de pleno derecho.
Además, se convirtió en estrecho colaborador de Sanchís, ayudándole a supervisar el trabajo de los demás chimpas, y escogiendo a nuevas incorporaciones. También comenzó a dibujar personajes propios, como "Mustafín" o "Pipo y Colás", de los que parece no sentirse nada orgulloso, considerándolos como dibujos de “aficionadillo de cortos vuelos”.
También parece ser que fue el responsable de introducir en Bruguera un invento con el que se podrían hacer historietas menos chímpicas y más ibañezcas: la calcadora.
Aprovechando los miles de originales del dibujante a "apocrifar", se podrían ejecutar con más fidelidad al original (y con más rapidez) muchas páginas de los personajes estrella de la casa.
Pero utilizar una calcadora no es nada baladí. No basta con pasar el lápiz por encima de las líneas y fotocopiar manualmente un dibujo. Requiere cierto arte.
Y desgraciadamente, esto no se tuvo en cuenta en numerosas ocasiones. Los apócrifos realizaban un trabajo digno, necesitaban comer, necesitaban dibujar, pensando quizás en utilizar aquella experiencia como trampolín.
Pero no todo el mundo sirve para dibujar, ni sirve como apócrifo. De todas formas, muchos de los mencionados consiguieron tener sus propias creaciones publicadas en Bruguera.
Casi todas olvidadas, constituían una especie de “relleno” de las revistas.
Bancells acabó haciéndose cargo de "El Repórter Tribulete" y de "Doña Urraca".
El hecho de no firmar estas páginas le hacen acreedor al título de chimpa en este caso. ¿Seguro?
En ambos casos, sus creadores originales (Cifré y Jorge, respectivamente) habían muerto hace tiempo.
Los derechos de estos personajes, como los de todos los de la casa, no pasaron a sus herederos.
De hecho, en el caso de Doña Urraca, el heredero de Jorge, su hijo Jordi, lo único que heredó respecto a Doña Urraca fue el dibujar algunas páginas de este personaje.
Más tarde, sería mundialmente conocido (en el restringido mundillo del cómic) como Jordi Bernet, el creador gráfico de Torpedo 1936.
Bancells no firmaba esas páginas porque consideraba que esos personajes no eran suyos, a pesar de hacerse cargo también de los guiones. Pero el hecho de no firmarlas ¿Le convierte en apócrifo?
En 1977 dejó Bruguera para incorporarse a las filas de la división europea de historitas de Disney (los de los Don Miki).
Por lo visto aprovechó la coyuntura para cantarle cuatro verdades al señor González, despachándole bien a gusto y cumpliendo el sueño dorado de cualquier trabajador subordinado. Creo no ser el primero que, siendo niño, cuando leía las historietas o veía los dibujos animados de Disney, pensara en el tío Walt como un dibujante mega prolífico, hasta límites estratosféricos, capaz de hacer tantísimas películas y tantísimos tebeos y con tan variopintos estilos y maneras de dibujar a Donald, Mickey y compañía.
Y es que todas aquellas obras iban firmadas por Mr. Walter Elías Disney.
Más tarde ya hemos sabido de Giuseppe Cavano y del propio Toni Bancells, pero entonces, todos los dibujantes eran anónimos.
Lo mejor de todo es que, como todo dibujante joven e ilusionado por lograr ganarse la vida haciendo monos (aunque sea como apócrifo), este detalle les traía completamente al fresco.
¿Cómo no aprovecharse de tanto idealismo y afán por dibujar a cualquier precio?

Toni Bancells








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